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(Chile) ¿Nadie sabe para quién trabaja o todos trabajan para lo mismo? Sobre la reinauguración de la megacárcel “La Laguna” en Talca
En agosto del 2026 el presidente Kast realiza un mega show televisivo para re “Inaugurar” la mega cárcel “La Laguna” en Talca. La realidad es que el proyecto carcelario había sido inaugurado en enero del 2025 por el presidente socialdemócrata Gabriel Boric. ( https://concesiones.mop.gob.cl/el-recinto-que-tiene-una-capacidad-de-hasta-2-320-personas-privadas-de-libertad-se-suma-a-los-nueve-penales-concesionados-que-ya-operan-en-el-pais-el-director-general-de-concesiones-juan-manuel-sa/ )
Lejos de binomios ultraderecha/socialdemocracia, ambos caras de la misma moneda trabajan a la par y complementariamente en pos de transformar el mundo en una gran prisión. Uno mostrando una mirada sustentable e inclusiva y el otro en una performance al estil Bukele.
Para el segundo semestre del 2022 la publicación anticarcelaria Tinta de Fuga N°3 ( https://tintadefuga.noblogs.org/ ) , publicaba el siguiente artículo sobre la inminente apertura de la nueva prisión.
El reformismo y la socialdemocracia inaugurarán la cárcel más grande de Chile
Cuando cuestionamos a la cárcel, no es por su “ineficiencia” en enfrentar el delito que dice combatir, sino tanto por la brutalidad que significa el encierro en sí mismo como por su rol en la mantención del dominio y el orden imperante. Cuestionar a la cárcel es cuestionar su raíz, su esencia y claramente a la sociedad que la necesita. Buscar abolir la prisión manteniendo el sistema de vida en la sociedad actual, es una quimera que simplemente impide ver lo entrelazado que están los distintos mecanismos de control y perpetuación que genera el poder.
Tomando en cuenta lo anterior es que el discurso de la sobrepoblación penal nacional ( o bien puede ser a nivel mundial) se muestra como un problema posible de solucionar con las políticas públicas “adecuadas”, cuando en realidad sabemos que para este mundo siempre son pocas las cárceles y siempre son pocos los años de condena.
No es un problema numérico a solucionar, sino el horizonte hacia el cual camina la sociedad y su inevitable pulsión: la necesidad de encarcelar más y más, de construir más y más prisiones, de penar todas las conductas posibles de los sujetos. Esta vorágine de castigos y rejas decanta en el permanente endurecimiento de leyes y en los gritos eufóricos que llaman a crear más y más prisiones, que ya no dan abasto de tanta delincuencia.
Es justamente en esa pulsión del encierro, de construir rejas que el 2008, el Estado decidió adjudicarse cerca de 49 hectáreas semirurales en el sector de Panguilemo, cerca de Talca, región del Maule, particularmente a orillas del rio Lircay
No fue hasta el 2018 que los proyectos fueron completamente aprobados para la ambiciosa construcción de lo que sería la cárcel más grande de Chile. El recinto terminado debía haberse entregado el 2021, pero sufrió una demora y se espera que para el segundo semestre del 2022 la próxima administración del Frente Amplio y el Partido Comunista con Gabriel Boric a la cabeza, tendrán el placer de cortar la cinta de aquel gigante carcelario.
Este verdadero campo de concentración está formado por 1.400 cámaras de vigilancia, tres pisos, túneles subterráneos, 11 módulos para población masculina imputada y condenada, 2 módulos para población femenina, 1 modulo para prisioneros con VIH, 4 galpones industriales de fábrica, hospital penitenciario, central de alimentación interna, sala de basura y el resto de infraestructura típica de los complejos carcelarios.
Nada es lo suficientemente caro cuando se trata de saciar aquella hambre de castigo y los 120 mil millones de pesos que ha costado su edificación, lo demuestran. Pero esta vez, la prisión contará con una característica propia de los nuevos tiempos que corren en la reestructuración del dominio.
El acceso de la socialdemocracia y el reformismo al poder, validado y legitimado por varios sectores–incluido tristemente una cantidad no menor de tendencias revolucionarias supuestamente anti institucionales que apoyaron fervientemente dicho pacto electoral como supuesta alternativa al fascismo- es la revitalización del pacto de dominación. Será el Frente Amplio, el Partido Comunista, Gabriel Boric y cientos de grupos ciudadanos rabiosos de renovar el sistema de opresión los que tendrán el gusto de inaugurar la primera cárcel con certificación energética, planta de tratamientos de aguas residuales y un conjunto de placas fotovoltaicas que generarán “energía verde”. Como dicen sus propios constructores: “Será el primer centro penal amigable con el medio ambiente”. Felices se hubiesen esforzado en reducir la huella de carbono de los hornos crematorios de Auschwitz.
Sin ser suficiente aquella innovación “medioambiental”, el próximo gobierno, sus adherentes y legitimadores podrán decir con orgullo que su nueva mega prisión marcará un segundo hito en sí mismo. En un trabajo coordinado y en conjunto entre la empresa constructora, gendarmería, el seremi del trabajo, el servicio nacional de la mujer y la equidad de género instalaron un programa para la capacitación y el trabajo de mujeres en la construcción de la prisión, donde desde una “perspectiva de género” parte importante de la prisión será construida exclusivamente por mujeres. Es el propio gerente de edificación de Acciona, Bonifacio Salvador, quien señala sin ningún asco: “Ellas demandan y reclaman su sitio a la sociedad. No podemos estar ajenos”. Sin mucho esfuerzo, se nos viene a la mente los escalafones femeninos de la DINA e Ingrid Olderock, reclamando y ocupando su sitio en la sociedad.
En una genialidad por parte el dominio, el Complejo Penitenciario La Laguna, el próximo centro de extermino del Estado chileno, la cárcel más grande del país incorporará el cuidado medioambiental y la perspectiva de género como pilares característicos a la hora de torturar, encerrar y aislar a quienes no obedezcan las leyes impuestas.
El absurdo represivo, es un perfecto ejemplo de como todas aquellas luchas de tolerancia, derechos, inclusión y humanización hacia el sistema, son fagocitadas y transformadas en alambres de púa, rejas, códigos penales, leyes, cadenas perpetuas, bastones retractiles, golpizas y muros de hormigón. Las demandas por inclusión al sistema sin poner en jaque la autoridad y opresión, solo pueden significar fortalecerlo, y en este caso, fortalecer el entramado carcelario. Desde la Cárcel de Alta Seguridad de la concertación a la próxima mega prisión ecológica y con perspectiva de género, son muestras de aquello.
…como dice la vieja canción, toda clase de gobierno a combatir y destruir.