(Chile) Destrabando obstáculos para la lucha. Sobre la situación del prisionero subversivo Juan Aliste

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(Chile) Destrabando obstáculos para la lucha. Sobre la situación del prisionero subversivo Juan Aliste

Alrededor del mundo cuando la población penal ha desarrollado movilizaciones más o menos organizadas al interior de las prisiones, estas además de enfrentar una situación puntual que las desencadenó, suelen incluir en sus petitorios el retiro de algún carcelero particularmente brutal, los descuento de años de condena, el fin de los castigos, el acceso a beneficios carcelarios y la liberación de prisioneros mayores y aquejados de graves enfermedades. Si bien este último punto no ha sido un tema central, siempre se ha transformado en un petitorio infaltable cuando lxs prisionerxs deciden desobedecer al orden carcelario.

Ya sea en España, Italia, Francia o incluso EEUU, Motines, huelgas de hambre, autolesiones y movilizaciones desde lxs prisioneros hasta agrupaciones de apoyo y familiares han incluido este punto, solo es cosa de echar un rápido vistazo a algunas experiencias más o menos recientes.

En el territorio dominado por el Estado Chileno, esta perspectiva de lucha pareciera estar completamente clausurada de antemano. El puñado de militares y torturadores de la dictadura encarcelados en la prisión-hotel de Punta Peuco, se transforman sin lugar a dudas en una polémica complejidad frente a estos planteamientos y en un punto eterno de debates anticarcelarios.

Aprisionados ya en la vejez, los ex agentes represores por motivos circunstanciales cumplieron justamente aquel perfil. La presentación de un proyecto de ley por parte de la extrema derecha a principios del 2026 que buscaba su liberación decidió utilizar como excusa un cínico interés humanista por los prisioneros adultos y enfermos graves. En ese sentido más honestos parecieran ser otros representantes de dicho sector que solicitan derechamente un indulto a los torturadores.

Lo cierto es que la izquierda y posiciones críticas –como era de esperar- se cuadraron en contra de dicho proyecto, eliminando para nuestros entornos más anárquicos y subversivos la posibilidad de si quiera vislumbrar aquella realidad como una lucha a desarrollar. Con todos sus vaivenes, momentos más álgidos e intensos y otros más anclados en la dispersión, la lucha anticarcelaria por estos territorios no ha sido ajena a esa clausura.

A pesar de todo este debate, la realidad al interior de las cárceles es inequívocamente una. La asistencia de salud en prisión es casi inexistente. Una decadente infraestructura y su denegación como castigo por parte de los carceleros es algo completamente usual. Lxs compañerxs en prisión saben que se tienen a ellxs mismxs y sus entornos. No hay segundas opiniones, medicina alternativa, continuidad en tratamientos o siquiera autonomía o facilidades para el cumplimiento de recomendaciones médicas. Cada gestión que se ha realizado, por más sencilla que pueda parecer afuera, ha significado una serie de batallas.

Hace poco la realidad de enfermedades complejas pareciera estar más cerca. Desde la Cárcel La Gonzalina compañeros informaban sobre el triste padecimiento de un agresivo cáncer del compañero subversivo Juan Aliste. La negligencia, las continuas y pantomímicas revisiones sin visualizar lo que siempre fue evidente, solo pueden mostrar una cosa: La desidia por parte de la administración carcelaria contra lxs compañerxs en prisión.

Destrabar estos debates, eliminando el chantaje con los miserables represores de Punta Peuco puede darnos algunos vistazos de lucha que comenzarán a resultar cada vez más urgentes. Las condenas a largos años de prisión, las duras condiciones de reclusión y las sistemáticas negligencias médicas-carcelarias no son inocuas a los cuerpos de nuestrxs compañerxs. Dentro de esta perspectiva la lucha por la salud y la vida del prisionero subversivo Juan Aliste, debe convocar nuestra más profunda atención.