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Reflexiones desde y para la informalidad, memoria y ataque.
¡Mauricio Morales Presente!
La anarquía se resarce por los territorios, diferentes entornos, proyectos y luchas, en generaciones de compañerxs de ayer y hoy experimentando el camino de la libertad. Es Mayo en el calendario y pareciera que independiente de los números que registra, la sangre se inquieta y la memoria que siempre pulsa bombea más fuerte en nuestras negaciones, por lo que llegado a ciertas fechas, nos vemos conscientemente cohesionados con las ideas, tensiones, contradicciones y aportes de aquellxs compañerxs que ya no están en este plano material, producto de haber transitado la anarquía tanto en valores, como desde la confrontación directa contra el poder, la que desarrollada y puesta en marcha siempre nos plantea escenarios amargos; la cárcel, la clandestinidad, la muerte. Escenarios que si bien nos acompañan a lo largo de la historia anárquica, también sabemos que no es una dimensión que haya quedado relegada al olvido y al azar de la historia, al contrario, la memoria negra de nuestrxs compañerxs es energia movilizadora, agitadora, de pensamientos y acciones, que nos sigue retroalimentando permanentemente como entornos y espacios dentro de una comunidad de lucha anárquica internacional, lo que trae al presente a lxs compañerxs haciéndoles parte de nuestras negaciones y tensiones.
Durante todo el año, pero quizás más durante este mes, la memoria del compañero Punki Mauri se hace presente en las personas de mentes y manos inquietas, memoria que no se configura solamente por quieres murieron combatiendo, sino también por quienes vivieron haciéndolo. No olvidamos que aquel 22 de mayo de 2009 el compañero anárquico Mauricio Morales se dirigía a atacar la Escuela de Gendarmería, asquerosa institución encargada de mantener el orden y buen funcionamiento de las cárceles del Estado chileno. Tanto en este territorio, como en cualquier otro lugar del mundo, las cárceles, desde su génesis, han sido centros de exterminio que albergan a todxs aquellxs que la sociedad ha excluido y castigado, esxs que se atrevieron a subvertir el orden impuesto, a quebrantar la ley, y por eso hoy cumplen una condena como castigo ejemplificador. Esta asquerosa institución, propia de todos los Estados modernos, mantiene nuevamente bajo tortura en un confinamiento extremo al com
pañero Alfredo Cospito en la prisión G. Bacchiddu de Bancali, Italia. El pasado 30 de abril, se renovó una vez más la aplicación del régimen 41 bis al compañero, régimen que busca sin éxito, reducirlo y así aniquilar sus ideas y convicciones anárquicas.
El llamado a la acción no solo se dirige a los círculos anárquicos del sur del mundo, sino que se propaga hacia todas las latitudes en donde haya corazones dispuestos a enfrentar al poder y sus colaboradorxs hasta las últimas consecuencias. Nuestra memoria nos recuerda distintas acciones que han sido llevadas a cabo por compañerxs a lo largo de la historia, acciones que se enmarcaron (y enmarcan) en una ofensiva anárquica informal, (expresada en diferentes proyectos o grupos) que con el transcurso del tiempo también ha ido mutando y adquiriendo nuevas herramientas para los nuevos escenarios de confrontación en el presente. Cada caída en combate de unx compañerx es un duro golpe, que desde la rabia, el dolor y la consciencia, transformamos en aprendizaje para la lucha, para nutrir nuestros pasos y estrategias hacia un horizonte de lucha frontal contra el Estado y el Capital.
Por lo mismo, el internacionalismo tiene que estar presente en el accionar anarquista, ya que nutre las tensiones en el plano de las ideas y la vez enriquece las estrategias y tácticas para el combate directo contra este sistema y la sociedad carcelaria nefasta que lo sustenta. Los distintos análisis y variadas experiencias históricas son parte de un tejido colectivo que no reconoce fronteras, sino que más bien, se planta de cara frente a la imposición de la existencia de los Estados y su aparato militar. Nuestras acciones cotidianas, y aquellas que no lo son tanto, son entonces eco de la memoria de todxs lxs compañerxs, sin importar en qué lugar del planeta han transitado el camino de la confrontación, haciéndose parte de este torrentoso cauce, que regenera la vida, y que destruye a nuestrxs enemigxs de siempre.
Hoy la tensión anárquica sigue en desarrollo, emergen propuestas, diálogos y discusiones en torno a un contexto social en permamente cambio, principalmente permeado por el avance tecnológico y virtual que atraviesa las relaciones sociales. Siguiendo el curso que nos conecta con la memoria en combate, también surgen incomodidades, deseos, frustraciones y porqué no, aciertos bellos moldeados por el fuego y el estruendo, que más allá de la evaluación de daños, sus fuerzas reales se yerguen en la voluntad que cada compañerx compone y alimenta de forma sustancial, y no estética, en la confrontación anárquica contra la dominación. Es aquí, en donde quisiéramos enfatizar en la crítica a la estética y a la banalidad que merodea en nuestro entorno y que reconocemos como un obstáculo más (dentro de muchos otros), que lentamente se abre espacio degradando cualquier potencial proyección real de lucha. Decimos real porque se marca una clara línea e intención cuando la autocomplaciencia, el conformismo y el autoreconocimiento pasan a ser el núcleo del qué hacer anárquico, donde únicamente se habitan sitios de comodidad que no representan una amenaza real para el enemigo.
Desde hace un tiempo hasta ahora, evidenciamos una inoportuna y desmoralizante realidad en que un porcentaje importante del entorno informal anarquista se encuentra enmarañado en una especie de simulación de una realidad en ofensiva que se ve expresada, NO en el ataque directo, NO en el desarrollo de un proyecto de lucha frontal, sino en la mera estética de la «confrontación». Se ha generado una lógica de repetir superficialmente conceptos y consignas sin detención a la reflexión, los cuales se expresan «incendiariamente» en afiches, gráficas, actividades o formas de relacionarse/organizarse donde se utiliza un lenguaje o códigos de acción en ámbitos cotidianos que no tienen relación real con esos conceptos (logica que es prepoderante en las redes sociales, pero no solo en esa dimensión), lo que nos abre paso a preguntarnos: ¿Qué entendemos por conspiración, por ejemplo, al ocupar tal término para referir alegóricamente a las prácticas de apoyo mutuo en el contexto
de iniciativas contraculturales como actos propios de la conspiración o el ataque? Estas situaciones dejan entrever una banalización de concepto/s (conspiración, ataque, informalidad, insurreción, caos), reducidos a la mera superficialidad, restándole: contexto, profundidad y el peso de nuestra propia historia negra, lo que es sumamente complejo (aunque no pareciera), ya que el desgaste (repetición) del concepto genera la pérdida de su propio significado y esto a su vez la indiferencia y su normalización, volviendo inofensiva la ofensiva (por dar un ejemplo), limitando su potencial e importancia a un efecto de habituación sin aspiraciones reales de pasar al ataque.
Este tipo de prácticas están presentes en nuestros entornos, y es necesario de abordar y señalar como un punto más a desarraigar en post de nuestras ideas y prácticas anárquicas. Quizás una de las causas asociadas a este problema, aparte de la virtualidad (que potencia bastante esta dinámica y merece un capítulo aparte), es la atomización de los espacios y entornos, que nos ubica en un punto donde es complejo generar un lenguaje común de conceptos, códigos y prácticas, generando un estancamiento que nace del sesgo de suponer que compartimos las mismas intenciones, proyecciones y acuerdos. Superar esto es esencial para permitirnos un avance concreto, y así evitar conflictos relacionales como operativos en el corto y largo plazo, para plantearnos proyecciones reales, dejando atrás el fenómeno de la banalización.
Dejamos un fuerte abrazo cómplice a todxs lxs compañerxs irreductibles de voluntad anárquica de todos los rincones del mundo, a lxs clandestinxs, fugadxs y prisionerxs en las cárceles del poder.
¡Muerte al estado y que viva la Anarquía!
«Antes de dormir reflexiono en la modernidad y no me acostumbro al olor artificial ni al plástico que envuelve el agua, ni a las máquinas ni a los cascos militares, ni a las corbatas y sus trajes.
Mis manos no se acostumbran a la conexión artificial en univeros virtuales.
Vidas conectadas en redes inalámbricas, mis ojos buscan entre la multitud de cadáveres el fuego eterno de la rebelión y solo en miradas aisladas emerge el individuo consciente con los ojos en puñal que se resiste a morir en el cementerio democrático.
Antes de dormir abrazo el caos como idea que libera a mi cuerpo y mi mente porque al fin y al cabo me hace sentir vivo.
Yo no quiero la búsqueda del grial que emana libertad en sociedades futuras. Mis dedos buscan el vuelo sangriento de la destrucción de las cadenas del fuego rítmico, del incendio cercano al poder y de sus amos.
Y mis acciones al dormir se encaminan en que mañana al despertar, romperé con la rutina y en la acción individual con el pecho como piedra hinchado por la destrucción de esta y de cualquier sociedad.
Hazme un favor, procura que viva la anarquía.»
Mauricio Morales.
Nunca de brazos cruzados, nunca conformes… siempre afilando las ideas y apuntando al enemigo.
-Afinidades por la Anarquia-

[PIE DE FOTO]
En algún lugar del territorio dominado por el Estado chileno, un 29 de Marzo, día del joven combatiente, hacemos memoria en la calle por aquellxs compañerxs que arrojadxs en el combate transitaron la anarquía.