(Italia) Bezmotivny – «¿Cómo se cambia? Suspendemos la publicación del periódico»

Debido a la potencia de las reflexiones de lxs compañerxs mantendremos fijada la publicación del texto «¿Cómo se cambia?» del periódico anárquico Bezmotivny que recientemente fue golpeado por las fuerzas policiales del estado italiano. Compartimos las preocupaciones planteadas en el texto y la urgencia sobre el cómo abordar las contradicciones de los entornos anárquicos y su vuelco hacia las redes sociales.


«¿Cómo se cambia? Suspendemos la publicación del periódico»

¿En el movimiento anarquista italiano todavía se siente la necesidad y la importancia de un periódico en papel? En un mundo dominado por lo digital y por la inmediatez, ¿sigue siendo subversivo y revolucionario imprimir y difundir una herramienta material de propaganda anarquista?

Son dos preguntas que nos hemos hecho en estos dos años y medio de publicación del quincenal «Bezmotivny», y que se vuelven aún más urgentes ahora, en un momento en el cual el periódico esta atravesando, lamentablemente ya desde hace algunos meses, una profunda crisis que está minando gravemente su existencia.

Sí, compañeros, «Bezmotivny» corre el riesgo de no salir nunca mas, gravemente asediado por dos problemas fundamentales.

El primero es financiero: no queda dinero para poder pagar la impresión y el envío del periódico. El hecho es que casi el 50% de los suscriptores aún no han renovado su suscripción para el año en curso, mientras continúan recibiendo el periódico. Además, algunos lugares que han recibido 5 o 10 ejemplares para distribuirlo desde hace algún tiempo no nos envían el dinero de los periódicos vendidos. Si a todo esto le añadimos los aumentos en los costes de papel y del envío, y el juego está hecho.

El segundo problema involucra tanto a la redacción como, en nuestra opinión, al propio movimiento anarquista. El equipo editorial, a nivel de trabajar constantemente por la salida de cada número del periódico ya sólo quedan 3 o 4 compañeros, mientras que los demás dan un aporte material mínimo. El movimiento, por lo que respecta al proyecto inicial de «Bezmotivny» de ampliar el área editorial a diferentes compañeros fuera de la zona de Carrara (de donde surgió la idea del quincenal y que ha visto a los compañeros dar cabeza y brazos al periódico) básicamente ha fracasado. Fracasado tanto en la ampliación de la propia redacción, como en las aportaciones sobre determinados temas o debates. Porque, si ha habido contribuciones en determinados periodos, lamentablemente han sido esporádicas y no han dado lugar a una colaboración más constante por parte de los compañeros involucrados, como era la intención inicial del periódico. Colaboración que, más allá de los artículos o intervenciones enviadas, se refería también a la difusión del periódico dentro del área anarquista al cual, bien o mal, hacia referencia y que, si por parte de algunas realidades, ha sido constante y apasionada, por parte de muchas otras lamentablemente no se ha desarrollado.

Sobre porqué no ha ocurrido, sería necesario un análisis más profundo. Aquí nos limitaremos a mencionar algunos puntos que pueden haber contribuido a tal carencia. «Bezmotivny» puede haber sido percibido como un medio más de difusión de un cierto tipo de anarquismo encerrado en sí mismo y en sus férreas convicciones, el cual quería representar la voz de determinados compañeros empeñados en expresar y difundir sus creencias sin ningún tipo de diálogo ni debate. También hay que decir que las discusiones y los debates en papel han perdido, desde hace algunas décadas, el valor y la importancia que tuvieron en el pasado debido principalmente al uso ahora desproporcionado que, incluso entre compañeros, se hace de internet y de las llamadas redes sociales y chats (Facebook, Instagram, Telegram, etc.). En estos lugares virtuales abundan los comunicados, las intervenciones y las respuestas sobre cuestiones de «movimiento», favorecidas por la inmediatez y por la rapidez de su difusión entre «cientos» o «miles» de contactos (virtuales). No importa que tales intervenciones acaben perdiéndose en el maremágnum del digital, enterradas por otros cientos de publicaciones, artículos, comentarios, que inevitablemente restan peso y valor a aquellos que tendrían motivos para ser más analizados y discutidos. Es como cuando uno entra en un supermercado y se queda abrumado por la abundancia y por la indiferencia de los productos y de las mercancías que contiene. Es la degradación de la aportación individual, hundida en el océano de lo inmediato y absolutamente indistinto, que lleva, entre otras cosas, al ridículo de la oferta de libros y revistas en un contexto otro y degradante como el de un supermercado.

En un periódico de papel, en cambio, la limitación del espacio (y del tiempo) exige una mayor reflexión y análisis, por tanto, debería representar el lugar ideal para una discusión subversiva que no se deja arrollar por la urgencia y por la cantidad, sino que se da tiempo y espacio para la reflexión que pueda desembocar en el actuar de cada día (y de cada noche). Todo esto parece actualmente sofocado por un afán de intervenir y de aparecer que obstaculiza seriamente cualquier reflexión y proyecto tendiente a una verdadera subversión de esta sociedad. Es como si nos dijéramos: este mundo ya no es revolucionable, la única posibilidad que tenemos es el testimonio. Y que este «testimonio» flote en la indiferencia del digital es el necesario y obvio contrapunto a la victoria y al dominio del «mejor –si no del único– de los mundo posibles».

¿Sigue siendo por tanto necesario y útil –volviendo una de las cuestiones iniciales– un periódico anarquista en papel para el movimiento anarquista (y para la propaganda de las ideas anarquistas)? Nosotros creemos que sí, pero quizás debido a las condiciones actuales del movimiento probablemente sea arduo y extremadamente exigente porque es contrario y se opone al concepto de testimonio.

En 1913, en una carta dirigida a un compañero, Malatesta, refiriéndose al periódico «Volontà», afirmaba atribuir «la máxima importancia al éxito del periódico, no sólo por la propaganda que podrá realizar, sino también porque será útil como medio, y como cobertura, para un trabajo de carácter más práctico». Se objetará que eran otros tiempos, que eran otros hombres, que era otro movimiento anarquista. He aquí el quid de la cuestión. ¿Cuál es hoy nuestro propósito como anarquistas? Si entonces se trataba de provocar y participar activamente en una insurrección que derrocara el régimen monárquico, ¿cuál es el objetivo del movimiento anarquista actual (dejando de lado la cuestión testimonial)? Entonces, cerrando el círculo, ¿cuáles son nuestras aspiraciones, los objetivos prácticos de nosotros redactores de «Bezmotivny», o de un cualquier otro periódico impreso? Si por casualidad alguien no cercano al movimiento se acercase a nosotros a causa de la elegante persuasión de nuestros artículos, ¿qué tendríamos para ofrecerle? ¿La abstracta belleza de un ideal hecho de libertad, igualdad y justicia social, pero combinado con la indeterminación y la incapacidad de su eventual y posible realización práctica? Pero entonces sería mejor dejarlo donde estaba, al menos no correríamos el riesgo de ser acusados de engañar irresponsablemente a otro pobre desgraciado, deslumbrado por la corrección sintáctica de nuestras denuncias y acusaciones.

Evidentemente, un periódico no puede estar formado únicamente por sus contenidos y por su formato estilístico, sino que es la representación material de quien lo redacta, lo edita, lo difunde y lo utiliza. Es una relación, hecha de carne y hueso, de ideales y esperanzas, de acciones e ilusiones. Es la herramienta y el medio para que los compañeros se sientan afines en un proyecto o en una campaña, aunque temporal, de subversión política y social. Y es una herramienta y un medio de reflexión y propaganda para quien no es anarquista, pero está harto de este mundo hecho de oprimidos y opresores.

Si falta esta relación y no se siente necesaria y útil, entonces es bueno que muera el periódico impreso, antes de quedar reducido a mero testimonio, un apéndice material más de un mundo digital cada vez más virtual.

Es precisamente para ver si todavía hay espacio para esa relación, que nos gustaría organizar dos jornadas de confrontación y debate con el objetivo de ampliar y, en definitiva, refundar un grupo redaccional que amplíe sus horizontes más allá de los martiriados Alpes Apuanos. .

Los días 9 y 10 de septiembre nos reuniremos en el Círculo cultural Anarquista «G. Fiaschi» en Carrara para dialogar y relacionarnos con quienes deseen relanzar y comprometerse con un periódico en papel que sea una real y activa expresión y herramienta de un amplio y variado grupo de compañeros que anhelan un proyecto radical de derrocamiento social.

Por tanto, lo que tenéis en las manos es el último número de «Bezmotivny» antes de tal encuentro, del que podría surgir el final definitivo del proyecto o su inmediato relanzamiento.

Invitamos a cualquier persona que tenga reflexiones o ideas respecto al periódico, a su función, a lo que ha funcionado o no, a sus carencias, etc., a enviarnos contribuciones ya sea por correo electrónico a senzamotivo@riseup.net o en papel a «Bezmotivny, c/o Apartado de Correos n.59, 54033 Carrara (MS) Italia». Cualquier contribución, por cuanto breve que sea o poco detallada o estilísticamente «poco elegante», es bienvenida.

Bezmotivny

(Publicado en «Bezmotivny», quincenal anarquista internacionalista, año III, n. 12, 17 de julio de 2023, págs. 1-2)