(Chile) Entrevista a Francisco Solar

En esta cuarta entrevista hemos entablado un diálogo con el compañero anarquista Francisco Solar haciendo de puente para la difusión de sus palabras y profundizar en distintos temas y contextos de interés. Su perspectiva y participación en proyectos que se levantan desde la calle son de vital importancia, toda vez que rompen con la inacción que la cárcel busca imponer. A lo largo de esta conversación abordamos no solo aspectos vinculados a su experiencia personal dentro de la cárcel, sino también reflexiones políticas más amplias sobre las luchas en curso y los desafíos que enfrentan los entornos anarquistas.

1.- ¿Cómo te encuentras actualmente? ¿Nos podrías contar un poco de tu vivencia en la cárcel La Gonzalina? ¿Qué diferencias ves en el entramado carcelario de Europa y Chile?

Hace casi un año que salí de los módulos de máxima seguridad donde estuve prácticamente 5 años, pasando a un módulo de alta seguridad con un régimen normal de vida, lo que se traduce, básicamente, en 8 horas de patio y posibilidad de visitas conyugales.

A partir de lo anterior, evidentemente mi situación es más favorable al no estar sujeto a las restricciones de un régimen de máxima seguridad, sin embargo, el hecho de compartir cotidianamente con los compañeros anarquistas y subversivos que ya estaban en este módulo hace que la vida carcelaria sea bastante más llevadera. Escapar por momentos de las nefastas dinámicas autoritarias que se dan entre los presos e intentar practicar relaciones contrarias a éstas es un desafío y una lucha constante que implica un cuestionamiento permanente. Es claro que no somos una isla dentro de este módulo, lidiamos con contradicciones y obviamente en ocasiones reproducimos conductas que decimos rechazar, no obstante, nuestras dinámicas, las de los presos anarquistas y subversivos, son distintas a las del resto de los presos. Nuestras relaciones no se basan en ese autoritarismo descarnado de los demás presos y eso es evidente.

Mi rutina diaria está marcada por el deporte en el patio, las conversas y caminatas con los compañeros y la lectura. Es importante, como lo he señalado en otros escritos, tener una rutina que se realice diariamente lo que permite, por lo menos en mi caso, mantener una cierta claridad mental y evitar caer en el agobio carcelario.

Las diferencias entre el sistema penitenciario chileno y el del Estado español radica principalmente en el control. La institución penitenciaria española ha logrado por medio de un ajuste constante y prolongado de sus estrategias de control, disciplinar la vida al interior de la prisión. Mediante el FIES y la dispersión, Instituciones Penitenciarias ha pacificado las cárceles del Estado español, logrando incluso hacer de lxs presxs sus propios carceleros, como se puede observar en los cada vez más numerosos módulos de respeto.

Si bien el sistema carcelario chileno se encamina a ejercer un control a la manera «española» (o europea), lo cierto es que aún está muy distante de serlo. Los mecanismos de control son bastante más precarios e ineficaces, lo que da paso, entre otras cosas, al establecimiento de determinadas «reglas» impuestas por los propios presos dentro de la vida carcelaria. Dichas reglas se basan en un autoritarismo extremo que produce y reproduce relaciones derechamente de esclavitud dentro de los propios presos. Si en algún momento la solidaridad estaba presente en dichas dinámicas, en la actualidad relaciones de ese tipo han quedado prácticamente relegadas para dar paso a la ostentación y al mencionado autoritarismo que hace de la vida carcelaria un escenario hostil.

2.- ¿Qué importancia tuvieron y tienen los proyectos contrainformativos? ¿Crees que siguen siendo un medio para el diálogo y la propaganda anárquica? ¿Han perdido espacio frente a las redes sociales?

La importancia de los medios de contrainformación en el fortalecimiento de los entornos anárquicos es innegable. No es casualidad que en momentos donde se multiplicaban los espacios anárquicos, proliferaban las iniciativas antiautoritarias y los ataques se sucedían sin parar, los medios de contrainformación como Publicación Refractario, Contrainfo, Liberación Total, Material Anarquista, entre otros, junto con diversos periódicos anárquicos en papel conformaron parte importante de la galaxia anarquista que complementó el activo quehacer de esos años.

Junto con la información puesta a disposición que permitió mantener al corriente de lo que sucedía en nuestros entornos, estos medios constituyeron y constituyen espacios para impulsar y desarrollar debates que dieron vida a nuestro movimiento. Debates extensos que cualificaron reflexiones y posicionamientos imposibles de ser desarrollados en los fugaces portales de Instagram.

En este sentido, según mi opinión, las redes sociales y su instantaneidad han mermado la calidad de los argumentos y, con esto, la fortaleza de nuestras posturas. Es evidente que los medios de contrainformación han perdido espacio frente a las redes sociales que se presentan hoy como el lugar desde donde llevar a cabo la lucha. Poco o nada quedan de las elaboradas y meticulosas reflexiones, dando paso a la consigna vacía y culto a la estética que caracterizan a las redes sociales.

La disminución de los medios de contrainformación es una muestra más de la pérdida de potencia y del estancamiento de nuestro movimiento. La importancia y preponderancia de las redes sociales refleja nuestra creciente falta de reflexión y la poca generación de ideas.

3.- En el texto “Un necesario diálogo cómplice” haces alusión al concepto de “acciones anárquicas de envergadura”, mientras que en “Los riesgos de la multiformidad” te preguntas y sostienes que: “¿Son lo mismo las acciones de envergadura y las acciones ‘simples’? ¿Es lo mismo colocar un explosivo en una comisaría que hacer un rayado en una pared o pintar un lienzo? Claramente no. No son lo mismo en su planificación, en su dedicación ni en lo que se pone en juego. No son lo mismo en cuanto al impacto ni en la repercusión que generan.” A partir de la lectura de estos comunicados, notamos que el concepto de “envergadura” lo aplicas para definir acciones directas destructivas, mientras que por “simples” defines acciones de propaganda. Sin embargo, ambas definiciones son categorizadas como “acciones”. ¿Vendrá al caso redefinir entonces el concepto de “acción” o basta con el adjetivo que le siga?

Pienso que lo importante del lenguaje, ya sea escrito u oral, es que se entienda lo que se pretende comunicar. A partir de su pregunta percibo que me di a entender perfectamente en lo que intenté expresar en esos textos, por lo que la función del lenguaje en este caso cumplió con su objetivo. Por lo tanto da igual cómo se nombre lo que se quiere expresar, si es que finalmente se entiende el sentido.

Ahora bien, toda acción implica energía que altera, de alguna u otra forma, la realidad, por lo que hacer un lienzo y colocarlo es evidentemente una acción, como también lo es hacer un mural o llenar de afiches las calles de la ciudad. Claramente la colocación de un artefacto explosivo, disparar a la policía o cualquier otro ataque complejo también corresponden a acciones por el mismo argumento señalado anteriormente. Sin embargo, como lo afirmo en los escritos, presentan diferencias que hace que no se puedan valorar de la misma manera. Es importante, por lo tanto, hacer una distinción en el lenguaje al momento de abordarlas, ya que es evidente que no estamos hablando del mismo tipo de acciones.

Acciones complejas, acciones de envergadura, ataques violentos revolucionarios, son denominaciones que utilizo para referirme a un mismo tipo de acción. Hechos que por sus características contemplan mayores riesgos, otro nivel de decisión, entre otros aspectos, que los diferencian de otro tipo de acciones. En definitiva, al ser estas últimas también acciones, pienso que lo más adecuado es señalar a las primeras con un adjetivo para que quede explícita su diferencia y sus particularidades con respecto a las otras.

4.- “Cómplices Sediciosos / Fracción por la Venganza” reivindica el envío de dos paquetes bomba contra la 54° comisaria de Huechuraba y la oficina del ex ministro del interior Rodrigo Hinzpeter, atentado el cual tiempo después asumiste su responsabilidad. En el comunicado se lee: “Tomamos todas las medidas de seguridad necesarias para que los artefactos estallaran únicamente en las manos de las personas objetivos de nuestra acción. Nuestros enemigos son claros, no nos interesa ni buscamos dañar o herir a cualquier persona (…)”. ¿Esto se puede interpretar como una diferenciación entre la violencia selectiva y la violencia indiscriminada? De ser así, ¿cómo explicarías las diferencias entre lo selectivo y lo indiscriminado?

Como lo afirmé en las palabras finales del juicio, las acciones violentas anárquicas nunca han sido indiscriminadas. Históricamente siempre han apuntado a personas, grupos de personas o símbolos detentadores o representativos del Poder. Son los fascistas quienes han atentado de manera indiscriminada, como por ejemplo lo fue la masacre en la estación de trenes de Bolonia, Italia, en 1981.

Y, también, hace unos pocos años atrás surgió esa tendencia misántropa que pretendió sin mucho éxito realizar ataques indiscriminados. Su postura más cercana a una posición religiosa por sus tintes netamente sagrados estaba repleta de contradicciones, haciéndolos desaparecer tan rápido como aparecieron. No merece mayor análisis.

Centrándome en la pregunta; los ataques indiscriminados son aquellos cuyos objetivos son cualquier persona por lo que los lugares para atentar generalmente son espacios abiertos que mientas más concurridos sean mejor. Paraderos repletos de gente, ferias libres, entre otras, son lugares idóneos por la gran aglomeración de gente que presentan. Los ataques selectivos, por su parte, son aquellos dirigidos, como señalé, a representantes, detentadores o símbolos del Poder. Son ataques realizados contra nuestros enemigos. Son acciones complejas que, en gran parte de los casos, son entendibles por sí mismas.

Ahora bien, entiendo que todxs somos responsables en mayor o menor medida de la mantención y reproducción de la opresión, no obstante eso no es motivo para identificar a todo ser humano como objetivo. Nuestras acciones necesariamente deben apuntar alto, cada vez más alto, para, entre otras cosas, dar la señal a los poderosos que sus decisiones traerán en algún momento una respuesta contundente.

5.- Existe un decaimiento general en términos de acción, desde las salidas incendiarias en universidades y liceos, incursiones nocturnas del tipo corte de calle, barricadas en cualquier punto de la ciudad y acciones incendiarias y/o explosivas. ¿Podrías realizar un análisis de aquello? ¿Será por las constantes arremetidas policiales y el desarrollo de la seguridad en la ciudad? ¿O por la consecuencia de algo que planteas en el texto “Consideraciones sobre la libertad”?, cuando criticas la frase: “‘Tengo la libertad para hacer lo que estime conveniente, incluso, llegado el momento, de faltar a compromisos adquiridos”; porque, “tal es el argumento (o frase) que se esgrime bajo esa nefasta concepción de libertad individual que no es otra cosa que buscar una infantil justificación de la irresponsabilidad. Esto no solo hace inviable cualquier iniciativa conjunta ya que deja instalada la desconfianza, sino que también tira por la borda esa coherencia que es resultado de la labor histórica de compañerxs que nos precedieron y que es valorada como parte de nuestro arsenal teórico-práctico que nos distingue de las demás tendencias revolucionarias.”

Como ustedes bien apuntan, el decaimiento de las acciones de envergadura en este territorio es notorio e innegable. Y creo que no es solo en este plano, sino que se presenta en prácticamente todos los ámbitos de nuestras prácticas. Pienso que estamos viviendo un cambio de ciclo que implica el término de un proceso y necesariamente el inicio de otro. Los planteamientos y la práctica anarquista insurreccional, nihilista anárquica o del anarquismo revolucionario han perdido fuerza no causando el interés que hace unos años provocaban. En este sentido, pienso que es importante dar cuenta de este cambio de ciclo señalado, dar cuenta de este decaimiento para, a partir de dicha constatación, tomar cartas en el asunto y lograr superar este periodo de inacción.

Por cierto que la disminución de los medios de contrainformación junto con la poca presencia y permanencia de espacios físicos donde reunirnos para compartir ideas y realizar actividades son parte de este decaimiento general que afecta a nuestro movimiento.

Ahora bien, en cuanto a la disminución de las acciones de envergadura, pienso que los golpes represivos y, sobre todo, lo alto de las condenas han logrado su pretensión; amedrentar y desmovilizar a gran parte del sector anárquico combativo que, salvo excepciones, no ha sabido responder a estos golpes. Por otra parte, la Fiscalía Sur con el fiscal Orellana junto a un reducido equipo de policías han logrado de manera eficaz desarticular prácticamente cada grupo de acción que venía golpeando permanentemente. Por lo tanto, la represión sí ha influido en este decaimiento señalado.

La falta de compromisos reales que conlleva esa extraña manera de entender la libertad individual representa, según mi punto de vista, un elemento transversal que no solo influye en el actual momento de inacción, sino que constituye una de las bases de nuestro decaimiento a nivel general. No hacer lo que se dice o dejar de hacer lo que se ha comprometido libremente da cuenta de la poca rigurosidad y la poca seriedad cada vez más recurrente en nuestros espacios. Creo que esto es tanto causa como consecuencia del mencionado panorama actual. Panorama que, junto con lo ya señalado, responde a causas más amplias –que exceden lo concerniente al mundo anárquico- que nos inciden y afectan.

Existe una suerte de desilusión general del sentimiento revolucionario gatillado por el desenlace de la revuelta de octubre. Un acontecimiento de tal magnitud, con un sentido claramente antiautoritario, que muchxs ansiábamos vivir, cuyo desenlace haya estado marcado por la institucionalidad y luego por el avance del posfascismo, ha conllevado un sentimiento de derrota en gran parte del mundo subversivo e, incluso, rebelde. Y eso evidentemente también ha incidido en nuestros entornos .

De haber tenido la oportunidad que toda esa rabia expresada desde octubre de 2019 hubiese desembocado en la proliferación de grupos autónomos de combate (como fue el caso de Italia de los ’70), se pasó rápidamente a un clima centrado en la desmovilización, que se ha ido acrecentando con el paso de los años.

Reitero; es fundamental dar cuenta de este decaimiento, expresarlo y analizarlo, para ver de manera conjunta las formas de salir de este atolladero y otorgarle nuevos bríos a la anarquía.

6.- Lxs compañerxs de Nueva Subversión, en el folleto “Somos un antiguo viento, que persiste en su soplido”, reflexionan sobre grupos de acción y entornos, sosteniendo que “nos planteamos el desafío sobre cómo desarrollar prácticas ilegales y a su vez mantener el ritmo que toman los entornos para no aislarnos ni perder las reflexiones que surgen en el crecimiento de las tensiones. El desafío de mantener el sentido de interacción nutre exponencialmente la salud de nuestras negaciones, haciendo de la amplificación de la atmósfera subversiva un peligro para los enemigos de la libertad”. Qué nos podrías comentar sobre el vínculo público e ilegal, la asistencia a actividades y/o proyectos mientras en paralelo se sostienen acciones, ¿es viable mantener la convivencia entre ambas iniciativas?

Antes que todo quiero manifestar todo mi reconocimiento al proyecto “Nueva Subversión” y a todas las células y grupos que lo conforman. En los difíciles momentos por los que estamos pasando (descrito en las preguntas anteriores), levantar un proyecto ofensivo y aventurarse al ataque resulta admirable por lo complejo del asunto. Cuando todo llama a la pasividad, cuando el amedrentamiento ha calado en gran parte de nuestros espacios y el tomar riesgos parece ser parte del pasado, arremete esta interesante iniciativa desafiando todo sentimiento derrotista. A pesar de lo cada vez más esporádico de sus apariciones demuestran que aún persiste esa postura insurreccional que habla mediante los hechos.

Ahora bien, pienso que es fundamental mantener ese nexo entre la acción ilegal y la participación en los espacios públicos. Aislarse en el grupo de acción da paso a prácticas aparatistas que dificultan la necesaria amplitud de mirada. Si bien es posible estar al tanto de los debates y de la generación de ideas mediante la contrainformación virtual, creo que tener una presencia real en los espacios permite manejar el fino de la reflexión colectiva. Permite mantener ese vínculo cara a cara con lxs compañerxs que nutre nuestras perspectivas y posicionamientos.

No obstante, tomando en cuenta los avances de la tecnología referida a la seguridad y el control, pienso que resulta indispensable replantearse esta postura.

Como lo planteé en el texto «La cuerda floja» es necesario conocer experiencias de clandestinidad para el combate con el propósito de aprender de éstas. El control se torna cada vez más asfixiante y el entramado de cámaras de vigilancia en la ciudad cada día es más difícil de esquivar por lo que necesariamente debemos tener la clandestinidad como opción. Una clandestinidad real que permita moverse con más libertad a la hora de actuar.

Este replanteamiento de posturas representa una ventaja de la informalidad en la medida que su dinamismo implícito posibilita analizar la realidad concreta para ir adecuando nuestras prácticas siempre orientadas al combate. En este sentido, esta realidad asfixiante requiere un replanteamiento y tener la clandestinidad como una posibilidad si lo que se pretende es golpear permanentemente.

7.- En el texto “Frente a la cadena perpetua encubierta, la acción siempre vale la pena” comentas que el estancamiento de las acciones anárquicas puede deberse a “un efecto post revuelta que, al parecer, ha conllevado desmovilización en varios entornos e individualidades.” Creemos que los efectos de la revuelta aún están al interior de los entornos anárquicos, desde la poca crítica y/o autocrítica respecto a personajes que han participado en las votaciones y que siguen siendo parte de proyectos anárquicos o el híbrido creado entre anarquistas que comprenden el sometimiento electoral por la defensa de derechos sociales, humanos y la avejentada retórica de que un gobierno de derecha va a ejercer con más fuerza el estado-policial, cuando la izquierda se ha encargado de reforzar fuertemente esa posición de control. ¿Crees que las individualidades anárquicas han perdido su esencia antiestatal al reivindicar substancias como los derechos sociales y humanos? ¿Cómo crees que la reflexión puede reencontrar las posiciones que hemos reivindicado?

Sin duda ha faltado autocrítica en nuestros espacios con respecto a nuestro papel en la revuelta y lo que se podría haber hecho. La ilusión con la nueva constitución que llevó a muchas personas de nuestros entornos a votar por el “apruebo” y luego, por si fuera poco, a elegir y, en algunos casos, a hacer campaña por Boric demuestra definitivamente que no todxs entendemos lo mismo por libertad ni que tampoco todxs remamos para un mismo lado.

Con lxs compañerxs de la revista Kalinov Most hemos escrito varios artículos señalando lo sorprendente que resulta tener que abordar el tema de la participación electoral, tema que parecía estar resuelto hace años. El anarquismo históricamente se ha posicionado ajeno y en contra de las elecciones y es importante mantener esa postura e incluso potenciarla. Por lo que volver a discutir sobre este tema nos parece tedioso y aburrido. El hecho que individualidades y algunos entornos participaron del circo electoral demuestra que en momentos cruciales y decisivos existen “compañerxs” que dejan de lado los principios básicos del anarquismo. Demuestra también que nuestro movimiento no es tan sólido como pensamos al haber sectores que asumen libremente opciones demócratas que nada tienen que ver con las nuestras.

A lo largo de esta entrevista he hecho alusión al “movimiento” entendiéndolo como el amplio mundo anárquico con sus diferentes tendencias que comparten determinados principios básicos que se traducen en prácticas concretas. No obstante, también entiendo que dentro de estas tendencias existen las que apuestan por la creación de grupos de afinidad para llevar adelante la anarquía. Personalmente me inscribo dentro de estas últimas por considerar que los grupos de afinidad constituyen la manera más adecuada de relacionarnos entre anárquicos por la libertad y el dinamismo que nos otorgan. Partiendo de esa base, la afinidad la genero con compañerxs con los que comparto ideas y prácticas, y con quienes obviamente no tengo diferencias insalvables.

Por lo tanto, nunca podría participar en un grupo de afinidad junto a personas que opten por ser parte de las elecciones y menos aún que hayan decidido hacer campaña por el candidato que sea. Sin embargo, esta es una decisión individual y de cada grupo de afinidad de ir estableciendo criterios y de relacionarse con quién les plazca.

8.- En un comunicado publicado en julio del 2021, junto a Mónica Caballero afirman que “al suponer que lxs anarquistas solo deberíamos relacionarnos con anarquistas, refleja un purismo absurdo y un sectarismo que, sin lugar a dudas, es una expresión de autoritarismo. Establecer coordinaciones e iniciativas conjuntas de lucha sólo entre quienes se autodefinen “anarquistas” es coartar y limitar enormemente nuestras relaciones y con ello nuestras posibilidades de crecer. Es encerrarnos estúpidamente en dogmatismos que nos restringen y nos impiden libre asociarnos. Así, vemos cómo en nombre de la libertad algunxs plantean absolutamente lo contrario estableciendo sectas en base a etiquetas. Con esto no queremos decir que establezcamos relaciones de manera indiscriminada o no tengamos ni un tipo de filtro.” Al leer estas palabras nos queda en la mente una consigna que por años ha dado vueltas y que tiene que ver con la “unidad en la acción”, consideramos que reivindicar públicamente estos elementos representa un peligro vivo para nuestras pretensiones valóricas y teóricas en tiempos de desvaríos y pasividad, ¿es acaso motivo de convivencia la acción junto a cuadros, populares e incluso sectores que podrían reivindicar el ataque indiscriminado, en nombre de la ilegalidad?

Volvemos al tema de los criterios informales fijados libremente por cada grupo de afinidad. Mantengo la posición de que es inviable y fruto de una ilusión pretender establecer relaciones y vínculos políticos solo con compañerxs anárquicxs. La experiencia durante la revuelta de octubre así lo demostró, como también la cotidianidad y las diferentes luchas que se han dado al interior de la cárcel. No obstante, estos vínculos deben darse a partir de criterios horizontales, es decir, se debe procurar que ninguna de las partes (ya sean grupos o individuos) se erija por sobre otra. Desde el momento en que algún grupo o individuo intente controlar, dirigir y llevar las riendas de una coordinación, necesariamente se deben tomar cartas en el asunto. O apartar a quien pretenda controlar o lisa y llanamente dar un paso al costado y buscar otros rumbos basados en relaciones que nos acomoden.

Así como lo anterior representa una línea insalvable, también lo es levantar o apoyar posturas indiscriminadas y antihumanas, así como también la participación en el circo electoral, por los motivos señalados en la pregunta anterior. Soy claro en afirmar que lo planteado es a nivel individual, es decir, representan motivos suficientes por los cuales no establecería ningún tipo de vínculo o relación política, ya sea dentro de un grupo de afinidad o en una coordinación más amplia. No puedo y no es de mi incumbencia referirme a las relaciones que establezcan o puedan establecer otros grupos de afinidad.

Ahora bien, los grupos de afinidad anárquicos deben estar compuestos obviamente por individualidades anárquicas en la medida que se comparte un mismo lenguaje lo que otorga mayor fluidez. El establecimiento de relaciones más amplias no necesariamente con compañerxs anárquicxs lo pienso (y así ha sido mi experiencia) para el caso de las coordinaciones políticas y para iniciativas que se generen y desarrollen en contextos especiales, como lo es la cárcel. Compartir determinados códigos subversivos al interior de la prisión con presos de otras tendencias políticas ha permitido levantar iniciativas de lucha interesantes, demostrando en la práctica la posibilidad e incluso la oportunidad que representa ampliar la mirada en cuanto a las relaciones políticas.

Por otro lado, si bien se dieron experiencias de coordinación amplias de carácter horizontal durante la revuelta, la generación de una coordinación fuerte y orientada a la acción hubiese posibilitado, de alguna manera, la profundización del conflicto intensificando los ataques, lo cual hubiese ampliado nuestras perspectivas.

9.- Este último tiempo varixs compañerxs anarquistas de distintos territorios han muerto en acción, accidentes, suicidios, enfermedades, etc. Kyriakos, Belén, Tortuga, Risue, Snizana y Lupi son algunxs de ellxs, en paralelo se ha extendido un discurso lleno de purismos y dogmatismo cercanos a grupos militarizados de izquierda donde se plantean fronteras entre compañerxs que han muerto en combate y otrxs que no, ¿consideras que el suicidio o la muerte natural de unx compañerx de lucha es una volcada perpetua al olvido? ¿Cuál debería ser el sentido, valor y práctica de la memoria frente a la muerte de nuestrxs compañerxs de lucha?

Partiendo por el final de la pregunta, no me cabe duda que el sentido y la práctica de la memoria debe necesariamente ser la acción alejada y contraria a cualquier postura victimista. La memoria que se traduce en acciones es la manera más adecuada de recordar a nuestrxs compañerxs muertos. Entender de esa forma la memoria fortalece el mundo anárquico con orientación al combate. Fortalece sin duda nuestras prácticas ofensivas al intentar reproducir y multiplicar el ataque permanente.

Sin embargo, creo que en este aspecto en particular entra en juego un concepto que se repite mucho en nuestros entornos pero que poco se practica. Me refiero al desarrollo de una posición iconoclasta, entendida como el rechazo a la sacralización de figuras, ya sean humanas o no. La exaltación de compañerxs muertxs, incluso de otras tendencias políticas, es una costumbre que cruza toda la cultura subversiva de este territorio, incluyendo evidentemente al mundo anárquico. Se habla y se escribe sobre la iconoclastía y la necesidad de no convertir en héroes ni mártires a nuestrxs muertxs, pero a la par se les levanta como figuras incuestionables, continuando, de alguna u otra forma, con la tradición de izquierda respecto a este tema. Porque pienso que es indudable que la exaltación que se hace de lxs compas muertxs en nuestros espacios, en cuanto a forma y fondo, corresponde a una herencia de la izquierda militarista. Es un elemento que hemos adoptado reproduciéndolo, quizás, con unos pocos matices. Creo que debemos cuestionarnos dicha continuidad.

Es fundamental reflexionar y sacar conclusiones colectivas respecto a la necesaria postura iconoclasta y a la reivindicación de nuestrxs muertxs para desarrollar un posicionamiento propio que esté ajeno a cualquier tipo de sacralización. Junto con esto, parece ser que existe una necesidad imperiosa de centrar nuestro quehacer en la reivindicación de nuestrxs muertxs y pienso que es a partir de esa necesidad que en los últimos años, al no haber compañerxs que hayan caído en combate, se ha comenzado a reivindicar a compañerxs que nos han dejado por causas y en circunstancias ajenas a la guerra.

No estoy diciendo con esto que dichos compas deban pasar al olvido. Es imprescindible potenciar una memoria activa que lxs tenga presentes por medio de la acción. Sin embargo, su recuerdo debe apuntar al fondo, debe apuntar a las acciones que el/la compañerx llevaba adelante y por las que nos dejó en el plano físico. En el fondo, el contenido debe prevalecer por sobre la figura, de lo contrario solo estaremos construyendo héroes y mártires.

10.- Palabras de cierre, a modo de convocatoria, invitación, saludo a compañerxs, grupos, proyectos, etc.

Agradezco a lxs compañerxs de Informativo Anarquista por la oportunidad de abordar temas importantes dentro de nuestros espacios que otorgan ese dinamismo indispensable que nos permite seguir activos e ir creciendo. Gracias por la posibilidad que se me da de seguir participando de las discusiones y debates aunque me tengan encerrado. Demuestran, con esta iniciativa, que el Poder fracasa a la hora de pretender encasillarnos solo en la figura del «preso», ya que seguimos siendo compañeros anarquistas que podemos aportar con nuestra visión/opinión en temas que vayan más allá de la cárcel y lo que sucede en su interior.

Un saludo a lxs compañerxs anarquistas y subversivxs que resisten en diferentes cárceles chilenas. A lxs presxs anarquistas de Italia y Grecia, siempre activxs. A cada espacio, editorial, revista, medio de contra información que persiste y que de manera obstinada apuesta por la anarquía aún en momentos difíciles. Un especial abrazo a lxs compañerxs del proyecto «Nueva Subversión»: sus golpes son la alegría del presx anarquista.