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La Anarquía en las manos activas
Un nuevo Mayo hace su entrada, tiñéndose de Negro. El corazón palpita acelerado y Mauri vuelve a reír con su risa burlona.
17 años parece toda una vida y es la cifra en que ya no estás físicamente con nosotrxs. Hace 17 años, una fría madrugada del 22 de mayo de 2009, el artefacto explosivo que llevabas para atacar a la escuela de carceleros detona de forma anticipada, provocando tu muerte instantánea.
Tu cuerpo quedará tendido en el medio de la calle, a un costado tu bicicleta y un revólver, con una sola bala alojada en la nuez. Te fotografiarán y los poderosos expondrán esas imágenes para infundir el terror, te querrán usar como un trofeo, pero tus compañerxs saldrán a defenderte, no te dejarán en soledad, ni ese día, ni los que vendrán. Aun cuando muchxs quisieran que sí…
Se desatará entonces una cacería policial/mediática y el entorno de compañerxs con lxs que te forjaste, recibirá una oleada de golpes de diferentes tipos, con desalojo, prisión y clandestinidad de por medio. Cuando la moral ciudadana o calculista aconsejaba silencio y discreción para ponerse a “resguardo”, tus compañerxs elevamos la apuesta y salimos a reivindicarte con orgullo, con osadía y compromiso anárquico. Colectivizamos tus ideas, tus intereses, valores y principios. Reivindicamos tu vida ácrata, para que no acabara ese 22 de mayo de 2009.
Muchxs lo hicimos, internalizando todo lo que habíamos asimilado de procesos de otrxs compañerxs, de historias con las que nos empapamos y forjamos en convicciones y acciones. Así todo lo que unx ha aprendido, se vuelve fuego en momentos determinantes. Y aunque no lo vislumbremos, irá moviendo y contagiando a lxs demás.
Se fue gestando una siembra de memoria, para combatir la muerte absoluta que es el olvido, pero también para enfatizar en tu vida.
Quisimos/queremos que nuevxs compañerxs te conozcan por tus acciones, por tus ideas, escritos, poemas, cuentos, dibujos, canciones, buscando que llegues a otros territorios de la mano de tus compañerxs anárquicxs y no por la prensa, historiadores o criminalistas, no por la caricatura que el poder haga de ti.
La siembra de memoria negra es una labor que no tiene pausas, ni tiempos muertos, que marca su posición de forma tajante e intransable, porque allí donde surja la ambigüedad y silencio, el olvido va enquistándose, al mismo tiempo que se cuelan discursos funcionales al Poder.
Por ello insistimos, persistimos en el hacer, en la reivindicación de tus opciones de vida, de tus herramientas de combate, de quien elegiste ser, un guerrero contra toda forma de dominación. Nunca mártir, nunca víctima de ningún montaje. Desafiante y altivo, con un sarcasmo y humor que derretía fronteras. Así te fuiste…así continuas con nosotrxs, con tus aciertos y tus errores, con tus tropiezos y hermosuras.
Hemos insistido en esparcir tu semilla, que ha dado frutos, sin duda, cientxs de nuevxs compañerxs ahora te conocen y llegan a tus ideas, prácticas y escritos de forma fluida y sin trabas, como quisiéramos aquello con tantxs otrxs compañerxs a lo largo de la historia.
Diferentes voluntades se han propuesto querer propagar el aporte que diste a la Anarquía y más allá de las diferencias que puedan existir entre algunos senderos, prevalece un respeto por el gesto auténtico de propagar tu memoria. No hay competición, ni un intento por obstaculizar o empañar los gestos de otrxs, eso diferencia un genuino interés por alimentar la memoria, de una lucha ególatra y vacía de valores. Eso diferencia la memoria negra de la competición ciudadana. Eso debiese quedar claro para todxs.
Hemos aprendido que cultivar y defender nuestra memoria es vital tanto para lxs anárquicxs, como para la Anarquía misma, porque si el poder interviene nuestros procesos, cambiando y re escribiendo nuestra historia, aquello modificará también nuestra proyectualidad, obstaculizando análisis y estancando procesos venideros.
“Lo que da sentido a la vida, da sentido a la muerte”
La memoria nos permite encontrar a nuestrxs compañerxs, saber reconocerlxs, más allá del tiempo, las geografías o idiomas. Así nos reconocemos en sus letras, en sus reivindicaciones, en sus apuestas en “el aquí y ahora” que hayan atravesado. Sus alegrías nos nutren y sus dolores también nos duelen.
Así se sienten ausencias incluso de quienes nunca conocimos, pero con quienes nos unen senderos anárquicos y acciones en búsqueda de la liberación total.
La apuesta por esa Anarquía sin acomodos, sin renuncios, sin permisos de parte del poder, sin ritmos dictados a su antojo, nos hermana con el compañero anárquico Kyriakos Xymitiris, quien encontró la muerte el 31 de octubre de 2024, en Atenas, Grecia en un accidente mientras manipulaba un explosivo. Kyriakos muere de forma instantánea y la compañera anárquica Marianna Manoura queda con graves heridas.
El hecho desencadena una ola policial/mediática y los equipos antiterroristas con todo su aparataje y jerga hacen el despliegue del abanico para detener, amedrentar, perseguir y castigar.
Las detenciones se suceden una tras otra, buscan vínculos, conexiones y por supuesto buscan quebrar entornos y lazos solidarios. Lxs compañerxs anárquicxs en Grecia y en otros territorios, se levantan en respuesta y realizan múltiples gestos de solidaridad y memoria.
Cuando no hay silencio, no hay olvido y el poder no logra triunfar ni imponer su absolutismo.
En abril de 2026, las compañeras Marianna Manoura y Dimitra Zarafeta, son condenadas a 19 y 8 años de prisión respectivamente, acusadas de organización criminal, fabricación de artefactos explosivos, posesión de pistolas, municiones, entre otros cargos.
Ambas compañeras, desde el momento de ser detenidas, han reivindicado la Anarquía y han defendido la memoria del compañero Kyriakos. Sus textos son un llamado a la altivez y osadía frente al enemigo, a la vez que un potente mensaje de amor, compañerismo y memoria marcada a fuego hacia el compañero Kyriakos.
La madrugada del 20 de marzo de 2026, un fuerte estruendo sacudió los barrios del Este de Roma, Italia. Dentro de un parque, una explosión derribaría parte de una casa abandonada. De entre los escombros la policía informará del hallazgo de dos cuerpos.
Lxs compañerxs anárquicxs Sara Ardizonne y Alesandro Mercogliano (Sandro), encuentran la muerte en ese lugar, en lo que parece ser un accidente en la manipulación de un artefacto explosivo.
Ambxs compañerxs de profunda entrega y aporte ácrata. Apuntadxs muchas veces por la mirilla del cazador, con Sandra imputada desde 2021 hasta 2025 en la operación Sibilla (luego desestimados los cargos), operación contra compañerxs anarquistas acusadxs de instigación a la violencia política, terrorismo y subversión mediante la publicación anarquista Vetriolo, que involucró entre otrxs al compañero Alfredo Cóspito.
En una audiencia preliminar del caso, Sara leyó una declaración, que en sus palabras finales afirma que aquel juicio “Me convence de que hay una enorme diferencia entre la violencia de los oprimidos y la de los opresores: la primera sigue una ética, la segunda ninguna”.
El compañero Alesandro Mercogliano había sido condenado en 2016 a 5 años de prisión, acusado de participar en ataques reivindicados por FAI-FRI, finalmente tras más de 4 años de prisión, en 2020 es absuelto de los cargos.
Sus muertes generarán la histeria policial/mediática que ya hemos observado antes, con los poderosos deseosos de más sangre, con hilarantes declaraciones y vientos de venganza judicial, contra el entorno de lxs compañerxs y en este caso contra sus propios cuerpos.
En un absurdo, torpe y prepotente despilfarro de venganza jurídica, sus cuerpos fueron retenidos durante varios días, el poder disfruta y quiere eternizar esos momentos donde puede disponer de sus declaradxs oponentes.
Se intentó obstaculizar la entrega de los cuerpos a lxs familiares y compañerxs, se entregó información falsa para que quedaran solxs o con el menor número de personas acompañándolxs. Se detuvo a cerca de 100 compañerxs que fueron a dejar flores en el lugar donde encontraron la muerte.
Creyeron que así acallarían las voces, se silenciaría el recuerdo y la historia podrían re escribirla ellos a sus anchas y acomodo… pero una vez más, no lo lograron. Las voces de lxs compañerxs y el eco de la solidaridad traspasaron fronteras, cruzaron territorios y encontraron nido en otras manos activas.
Kyriakos, Sara, Sandro, Mauri y tantxs compañerxs más, nos hermanan sus vidas, que a veces se explican en sus muertes, nos hermanan sus ideas, acciones, más allá de los materiales escogidos, nos hermana lo que les da sentido y razón. Esa búsqueda de libertad plena que les hace transitar senderos que a veces llevan a la muerte.
No pasó y se fue, algo siempre queda, nuestra negra memoria, sigue expandiendo la potencia de sus vidas.
Así nada acaba y todo continua… aquí estamos… 17 años después… demostrando que sigues circulando entre nosotrxs Mauri, alimentando el fuego interno, riendo, discutiendo, sacando el filo a las ideas, empuñando el arma, mirando de frente al poder y a los poderosos de turno.
Con Amor eterno para Mauri y lxs compañerxs que han partido, en solidaridad con lxs prisionerxs y perseguidxs.
Que sus nombres no queden en el olvido y que más compañerxs podamos nutrirnos de ellas, por Zoé Aveilla y Snizana Paraskevaidou…
¡Larga vida a la Anarquía!
Biblioteca Antiautoritaria Sacco y Vanzetti
Mayo Negro 2026